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Erótico Perseo

Fantasías y realidades de un héroe en Alicante

Chica nueva en la oficina

Este relato va dedicado a Galilea, por ser quien, con sus palabras, me ha introducido en el mundo de la literatura erótica. Gracias cielo.

Levanto la vista y veo la misma mesa vacía uno y otro día. "¿Cómo es posible que desde que se fuera mi compañero, aún no hayan contratado a nadie?" - pienso - "Así nos tienen a todos, explotados con la cantidad de trabajo que hay" . Este era mi pensamiento constante hasta que mi jefe me dijo que iba a empezar una persona nueva a trabajar al día siguiente.

A la mañana siguiente acudía puntual como siempre a las 9 de la mañana a trabajar. Aparqué el coche al principio de la calle y comencé a andar hasta la oficina que estaba a unos cien metros. A lo lejos, en la puerta, vi a una chica que pensé podía ser un cliente, por lo que aceleré un poco mi marcha. Según me iba acercando a la puerta para abrir la oficina no podía dejar de mirarla. Estaba de espaldas, ella no podía verme, pero yo a ella sí. Su silueta, realzada por un traje de falda y chaqueta, se proyectaba en el suelo con los primeros rayos de la mañana. Sus piernas eran perfectas, largas y estilizadas y terminaban en unos hermosos zapatos de tacón. Mis pensamientos y fantasías eróticas comenzaron a florecer cuando le miré el culo: estaba muy bien puesto, redondo y apretadito por la falda... En ese instante, ella me sintió y se giró. Yo aún no podía verle la cara porque el Sol estaba detrás de ella, pero sabía que ella me estaba mirando, por lo que bajé la cabeza sonrojado pensando que pudiera ver en mis ojos, lo que venía pensando. Levanté la cabeza de nuevo, y según me acerqué, podía ver cómo se iban configurando las facciones de su cara. Era hermosa, muy hermosa.... Cuando llegué a su altura, me miró fijamente con sus dos enormes ojos negros y me dijo: ”¿Eres Perseo?” Me quedé perplejo y tras unos segundos de silencio, conseguí balbucear un leve sí. “Ah, perfecto, soy Galilea, la chica nueva que empieza hoy, me dijo el gerente que te encontraría aquí a las 9”

Entramos en la oficina, y mientras le iba enseñando todos y cada uno de los despachos, no podía dejar de mirarla. Era una mujer imponente, muy hermosa, y su cuerpo se meneaba con un vaivén hipnotizante y excitante. Mi pene estaba comenzando a erguirse y mi garganta comenzaba a secarse. Ella lo estaba notando, y le gustaba. Me preguntó a qué hora venían los demás compañeros y le dije que a las diez. Asintió. De repente, dejó caer su chaqueta al suelo, y me agaché para cogérsela. Cuando lo hice, ella se acercó a mí y pisó la chaqueta. La miré hacia arriba y comprendí lo que quería. Comencé a acariciar sus piernas suavemente, intentando apenas rozarle con la punta de mis dedos. Deslicé mis manos hacia arriba mientras ella iba inclinándose hacia atrás, hasta apoyar el culo sobre la mesa del jefe. Cuanto más iba subiendo, más grande se hacía mi polla, que estaba a punto de reventarme en los calzoncillos. De repente, me topé con su tanga justo a la altura de su coño que ya estaba un poco mojado por la excitación y comencé a juguetear con mis dedos sobre él. Los primeros y leves gemidos de placer salieron de su garganta. La rodeé con mis manos por detrás cogiéndola del culo y le fui bajando despacio el tanga, hasta que se lo quité por completo. Me puse de pié, la miré fijamente a los ojos, luego a la boca, y nos besamos. Ella se apretó contra mí y notó mi ya completamente empalmada polla sobre sí, y el segundo de los gemidos salió de su garganta, poniéndome todos los pelos de mi cuerpo de punta. La levanté y la senté sobre la mesa. Me puse de rodillas y comencé a besarle los muslos. Ella me acariciaba el pelo mientras yo seguía besándola acercándome cada vez más a su coño. El olor era algo maravilloso e indescriptible. Mi lengua comenzó a hacer círculos alrededor de su sexo. Ella gemía cada vez más y eso a mí me excitaba mucho. Comencé a chuparle el clítoris con la punta de mi lengua, mientras que con mis manos seguía acariciándole el interior de sus muslos. Rodeé con mis labios el clítoris y lo succioné al mismo tiempo que lo tocaba con la punta de mi lengua. Uno de mis dedos se introdujo tímidamente en su vagina que ya estaba totalmente humedecida. Jugueteé así durante unos minutos. Yo cada vez estaba más excitado y podía sentir como sus fuertes espasmos avecinaban un orgasmo, por lo que continué masturbándola y chupándole el clítoris de forma más acelerada. De repente, se estremeció y gritó. Apretó fuertemente mis cabellos entre sus dedos y juntó las piernas aprisionando mi cabeza entre ellas. Tras unos segundos de gemidos, temblores y agitaciones se relajó y respiró profundamente. Me tiró levemente del pelo hacia arriba con la intención de que me pusiera de pie. Así lo hice. La miré. Estaba empapada en sudor y se había desabrochado la camisa. Cogió mi cara con sus manos y me besó. Mientras ella me quitaba la camisa, yo le quité la suya y el sujetador. Tenía los pechos perfectos, tal y como los había imaginado. La incliné hacia atrás, le acaricié el pecho y le chupé los pezones. Me dijo que mi lengua ya había trabajado bastante y que la suya aún no había empezado. Se alzó de nuevo, y volvió a besarme mientras me desabrochaba el cinturón. Dejó caer mis pantalones a mis pies y me introdujo la mano en los calzoncillos. Entonces el gemido salió de mi garganta. Ella miró por encima de mi hombro y divisó algo. Me giré. Había una butaca y comprendí lo que quería. Me senté y antes de que pudiera darme cuenta ya se había metido mi polla en su boca. Sus manos acariciaban mis huevos, mis muslos y mi vientre mientras yo podía sentir como sus labios me masturbaban subiendo y bajando, y cómo su lengua golpeaba en mi glande con cada movimiento. Me estaba poniendo malísimo, muy cachondo... Justo cuando estaba a punto de correrme se lo dije y ella se detuvo. Me miró, se puso de pie, se acercó a mí y con voz rasgada y excitada me susurró al oído que la follara. La miré y cuando fui a levantarme me puso las manos sobre los hombros impidiéndome que lo hiciera. Ella se giró y se sentó sobre mí. La abertura de su coño era grande debido a la excitación, por lo que mi polla se deslizó suavemente dentro de ella sin ningún tipo de ayuda. Mis manos comenzaron por tocar su espalda y la rodearon hasta coger sus pechos. Mientras ella subía y bajaba, yo fui bajando para estimularle el clítoris y descubrí que ya se me había adelantado ella por lo que me limité a seguir acariciándole el pecho. Sus gemidos comenzaban a parecerse a los de hacía unos minutos por lo que entendí que otro orgasmo estaba a punto de llegar. El ritmo se aceleró y mi polla estaba a punto de descargar todo mi flujo en su interior. Entonces ella volvió a estremecerse como antes, pero esta vez el orgasmo era más fuerte y sus gemidos se transformaron en un grito de placer ensordecedor que me puso al borde del orgasmo a mí también. Ella lo notó y súbitamente se levantó, se giró, se puso de rodillas, me agarró la polla con las dos manos y comenzó a masturbarme fuertemente. El primer chorro de semen salió disparado sin control y tras él, ella se metió la polla en la boca y comenzó a succionármela como si le fuera la vida en ello. Nunca antes me la habían chupado con tanta dedicación y esmero por lo que no la detuve y continué corriéndome en el interior de su boca. Cuando ella notó que yo había terminado, sacó mi polla de su boca, me miró y se tragó el semen. Eso me excitó de nuevo y una últimas gotas de semen salieron de mi polla deslizándose por mi todavía erguido miembro. Se levantó, me levanté, nos vestimos y salimos del despacho del jefe.

Diez minutos más tarde entró el gerente. Cada uno estábamos sentados en nuestra mesa como si no hubiera pasado nada. “Hola Galilea, bienvenida, espero que Perseo haya sido un buen anfitrión y te haya enseñado ya la oficina”. Ella giró la cabeza, me miró y mientras clavaba su mirada en la mía respondió que sí. El gerente se fue a su despacho, y nosotros quedamos mirándonos unos segundos. Desde entonces, los dos llegamos puntuales a las 9 de la mañana a trabajar y de vez en cuando rememoramos aquel día, follando en el despacho del jefe.

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Comentarios

  1. Uuuummmmm por supuesto.... me ha encantado.

    Gracias por el regalo, cielo.

    Un beso.

    Comentario de galilea hace 3 años y 47 meses

  2. Con antitriones como tú, es todo un gusto ir a trabajar y más siendo el primer día ...así se te quitan los nervios y te deja nuevecita, oye.
    ¡Halaaaa! a romper el hielo! y de qué manera, nenito!
    ;-)
    Gracías por tu visita, espero que no sea la última.
    Besos.

    Comentario de sahrazad hace 3 años y 47 meses

  3. Oye! qué gusto debió sentirse tu nueva compañera, eH!!!!!
    Feliz Año Nuevo;)
    Cuídate, besos y un big abra:
    Alma;) (f)

    Comentario de Alma hace 3 años y 47 meses

  4. Hola! Gracias por tu visita en primer lugar!!
    Y bueno, me he quedado anonadada al leer tu relato!! Puedo ser tu próxima compañera en la oficina??? Uff!! A ver quien trabaja pensando en cosas así como...
    en fin... Muchas gracias y ya te digo, seguiré por aquí!!
    Un beso

    Comentario de inmiky hace 3 años y 47 meses

  5. Perseo, cacho wapo! Cuídate, besos y un big abra:
    Alma;) (f)

    Comentario de Alma hace 3 años y 47 meses

  6. Gracias por tu visita y tu comentario un beso y espero seguir leyendo textos como el de la compañera de oficina.
    Y ojala y eso que deseo se me haga una realidad
    besos

    Comentario de Marilu hace 3 años y 47 meses

  7. Pues te debe de ir muy bien, con la nueva, porque NO ESCRIBESSSSSSS!
    Anda y escribe ya, neneeeee!
    :-)
    Feliz finde.

    Comentario de sahrazad hace 3 años y 47 meses

  8. Anda que no te haces de rogar, nene.... mira que te lo decimos y te lo repetimos.... escribe YA

    Y hoy no me despido con un beso... pa que veas.

    Comentario de galilea hace 3 años y 47 meses

  9. Solo puedo decir WOW

    Comentario de Elsa hace 3 años y 46 meses

  10. Galilea,
    ¿qué te voy a decir? Mi musa, mi inspiración, mi vida..... GRACIAS.

    Sahrazad,
    ya escribo ya..... es que la nueva me ha dado mucha caña, jeje. Gracias por tu visita.

    Alma,
    espero que sigas visitándome, yo prometo hacer lo mismo. Otro big abra para ti.

    Inmiky,
    claro que puedes ser mi compañera, mándame un curriculum por email y se lo entregaré al de Recursos Humanos a ver qué podemos hacer. Un beso.

    Marilu,
    sigue deseando cosas que seguro que al final se cumplen !!!

    Elsa,
    gracias por tu visita. He pasado por tu blog y te he dejado un comentario. Repetiré.

    Comentario de PERSEO hace 3 años y 46 meses


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