Perseo - 22-08-2006 10:53:43 | Categoria:
Relatos y fantasías
Mientras nos terminábamos el café, aquel chico de la mesa junto a la salida del baño no dejaba de mirarnos, pero no le dimos gran importancia hasta que me levanté a pagar y vimos que el chico de la mesa del fondo comenzó a recoger sus cosas apresuradamente. Cuando volví, A. se había acercado y estaba hablando con él. En un principio pensé que podían conocerse pero antes A. ya me había dicho que no, así que me acerqué yo también. Cuando llegué, A. fue directa y le preguntó: “¿Nos has oído, verdad” El chico contestó: “No, exactamente” y luego nos explicó que nos había visto entrar al baño, y que después de entrar yo, lo hizo él para “espiarnos”. Mientras lo contaba, comencé a ruborizarme un poco, aunque pensar que alguien nos había visto me daba morbo. Cogí a A. de la mano y le pregunté si nos íbamos pero A. me miró y supe lo que me estaba diciendo.
Así que nos dirigimos los tres a un pequeño hotel que había cerca. Tras el interrogatorio con el que nos cosió el recepcionista porque no podíamos subir tres personas a una habitación doble, al final lo logramos y entramos. Era una habitación decorada bastante cursi, estilo rococó con cortinas de esas con volantes color salmón. A. se quitó los zapatos y se sentó en la cama dando unos pequeños botes como cuando vas a una tienda y quieres probar su comodidad. En ese momento el chico se le acercó y comenzó a masajearle los pies. Ella se reclinó en la cama y, mientras me miraba, dio una palmadita en la cama junto a ella con intención de que me sentara. Así lo hice. Me tomó la cara con una mano y comenzó a besarme mientras con la otra mano me iba desabrochando la camisa. Del mismo modo, yo comencé a desnudarla a ella quitándole la camiseta mientras pensaba en el chico que nos estaba viendo y que estaba comenzando a ascender su masaje hacia el sexo de A. Joder, reconozco que aquella situación me estaba excitando mucho... En apenas unos minutos, el chico se había desnudado completamente y estaba chupándole el coño a A. quien seguía semitumbada, con la falda ibicenca subida hasta la cintura y con el pecho al aire. Mientras, yo estaba también desnudo junto a A. con la polla totalmente erguida y estaba siendo masturbado por A. Aquella situación era muy excitante, yo no podía concentrarme en lo que me estaba pasando, sentía la curiosidad de ver a aquel chico en acción con A., así que decidí cambiar las posiciones. El chico se puso en pie y cuando A. se reclinó para sentarse al borde de la cama, se encontró con el miembro del muchacho apenas a unos centímetros de su cara. Lo tomó con las manos y se lo acercó a la boca. Comenzó a tocarlo, a chuparlo y a masturbarlo lentamente. Yo me quedé sentado junto a ellos mirando aquel espectáculo en primera fila, y de repente comencé a sentir fuertes impulsos de querer participar en dar placer a aquel muchacho, así que sin pensármelo, acerqué una de mis manos hacia los huevos del chico y comencé a acariciarle. Sin sorprenderse, el chico me miró desde arriba con ojos de consentimiento y A. me miró de reojo con una leve mueca en su cara mientras seguía chupando. Poco a poco me fui integrando en aquella maniobra y ya eran mis dos manos las que le tocaban mientras yo no quitaba ojo a la boca de A. que seguía succionando aquella polla. Entonces A. sacó la polla de su boca y la inclinó hacia mí, y sin pensármelo dos veces me la introduje en la boca y comencé a chuparla. Mientras yo intentaba comprender lo que estaba haciendo, A. se inclinó hacia mi e introdujo mi polla en su boca y comenzó a chuparme. Entonces comprendí que no podía volver a pasarle el “testigo” a A. así que levanté la vista y dije: “avísame, eh?”, y el chico asintió mientras contestaba que no me preocupara. Aquella escena se prolongó durante unos minutos hasta que el chico me retiró la cara, se cogió la polla con la mano y comenzó a masturbarse enérgicamente. A. paró de chuparme, se sentó de nuevo y acercó su boca abierta hacia la polla del chico para recibir su jugo. Cuando el chico comenzó a correrse, sentí que mi orgasmo estaba cerca, así que me puse de pie junto a él y comencé a masturbarme también.
Cuando terminamos, A. acudió al cuarto de baño y el chico y yo nos quedamos en la cama, él tumbado y yo sentado. No podía mirarle a la cara, me daba vergüenza por lo que había pasado, pero fue él quien rompió el hielo preguntando: “¿es la primera vez?” Sabía a que se estaba refiriendo así que le contesté que sí. Justo A. salía del baño y se unió a la conversación preguntándome por lo que había sentido. Intenté buscar las palabras adecuadas pero no supe decir más que: ”no me ha disgustado”.
Perseo - 25-07-2006 13:07:44 | Categoria:
Relatos y fantasías
Apenas 15 kilómetros después de que se encendiera la reserva, paré a echar gasolina. Hacía mucho calor. Demasiado, diría yo. El olor del ambiente a gasolina se mezclaba con el del humo de los coches que pasaban a toda velocidad por la autopista. Levanté la vista y vi que había una pequeña cafetería, así que tras el repostaje, me dirigí a tomar una cocacola bien fría. Allí, me acordé de A. y de aquello que una vez le dije que cuando pasara por aquí, quedaríamos para tomar algo y conocernos personalmente, así que decidí llamarla, pero nadie respondió. “Lástima” - pensé - “otra vez será”. Apenas había dejado el teléfono sobre la mesa cuando comenzó a sonar. Era ella. Tras explicarme que no le había dado tiempo a responder, me preguntó quien era, ya que no conocía el número. Tras jugar un poco a eso de adivina, adivinanza, se alegró de saber que era yo. Apenas llevábamos hablando unos minutos, cuando ya me estaba explicando cómo llegar a la cafetería que hay cerca de su trabajo para vernos.
No tardé mucho en llegar. Aparqué relativamente cerca y me dirigí hacia allí. Era una cafetería muy limpia y luminosa, con un ventanal muy grande. Me senté en una mesa que hacía esquina para poder ver bien la puerta, la barra y el resto de las mesas. Observaba a todo el mundo, esperando a que A. apareciera por algún sitio. Podía ser cualquiera. Por un instante me quedé mirando a una chica que venía por la calle y que se acercaba con paso decidido hacia el interior de la cafetería pensando que podía ser ella. Vestía una falda tipo Ibicenca de color blanco y una camiseta también blanca de tirantes. Las gafas de Sol ocultaban gran parte de su rostro. Al final entró, pero se acercó a saludar a una pareja que había en la barra y se quedó hablando con ellos. Yo seguí esperando. No habíamos quedado a una hora en concreto, simplemente dijimos “ahora nos vemos”, así que aquello hacía que estuviera más nervioso todavía. De repente, la chica de la falda ibicenca se giró. Ya no llevaba las gafas puestas. Estaba escrutando la cafetería como buscando algo.... o a alguien. De repente fijó su mirada en mí, y entendí que sí era ella. Me quedé inmóvil, no quería levantarme porque sabía que ella estaba casada y yo no sabía quien era la gente con quien estaba. Tras “reconocerme”, se despidió de ellos, se acercó y me dijo con voz suave: “¿Perseo?”.
Tras hablar durante un rato de temas de “des-interés” general, comenzamos a hablar de los blogs, de la gente que se conoce, de la impresión que habíamos tenido al vernos, etc.. Habíamos mantenido alguna conversación por messenger sobre lo mucho que nos gusta disfrutar del sexo, pero nunca había sido en persona, mirándonos a los ojos, y aquello estaba resultando muy excitante. Las palabras usadas cada vez eran más explícitas, la conversación iba subiendo de temperatura, y las miradas de ambos comenzaron a decir algo más. Yo no podía dejar de mirar sus labios que me estaban hipnotizando. Fue entonces cuando A. se acercó, me cogió suavemente con su mano por la nuca y me susurró al oído que había acudido a la cita sin bragas. Aquello me sobresaltó y noté un pequeño movimiento dentro de mi pantalón. Ella sonrió, deslizó su mano por mi cuello, y me rodeó por el otro lado, y acercándose al otro oído volvió a susurrar: ¿Quieres comprobarlo?
Sin más, se levantó y se dirigió al cuarto de baño de señoras. Yo esperé unos segundos y me fui en la misma dirección. Entré decidido sabiendo que podría encontrarme con alguien y que entonces tendría que hacerme el tonto como que me había equivocado. Pero no fue así. No había nadie. Había tres puertas, todas abiertas. Me asomé a la primera y allí estaba ella. Me hizo gestos con el dedo para que entrara y me dijo que cerrara la puerta. Así lo hice. Miré su boca. Quería besar sus labios desde el momento en que la vi entrar en el bar, así que me aproximé y acerqué mi boca hacia la suya con intención de besarla, pero antes de hacerlo, me dijo que debía ganármelo. Ella cogió una de mis manos y la dirigió hacia su sexo. Con la otra mano se levantó la falda y colocó mi mano en el interior. Estaba muy mojada y aquello me excitó. Me agaché lentamente y ella levantó una pierna para facilitarme el trabajo. Cuando mis ojos estuvieron a la misma altura que su coño, observé que estaba completamente depilado. Agarré sus muslos con fuerza y separé con las yemas de mis dedos los labios de su coño para descubrir el clítoris. Jugué con mi lengua haciendo círculos para estimularle la zona y ella comenzó a gemir todo lo alto que la situación y el lugar permitían. De pronto, su espalda golpeó en la pared y su cadera se levantó bruscamente. Noté como sus jugos chorreaban por mi barbilla. Cuando se relajó, miró hacia abajo y me dijo: “quiero que me folles”. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me incorporé, me bajé los pantalones y saqué mi polla. Ella se dio la vuelta, se inclinó y se levantó la falda sobre su espalda. Introduje mi polla en su coño por detrás sin apenas esfuerzo. Estaba muy mojada, muy excitada, muy caliente.... Una vez dentro, A. comenzó a moverse muy rápido pero con movimientos muy cortos. (apenas había espacio para movernos). En ese momento me vino a la mente que pudiera entrar alguien y aquello me excitó más. Cada vez A. se movía más rápido y sus gemidos eran más elevados. Seguro que alguien nos estaba escuchando fuera pero nos daba igual. De pronto, un grito salió de su garganta precedido de una convulsión como la anterior. De nuevo, volvió a relajarse, giró el cuello y me miró por encima del hombro. Se dio media vuelta y se puso en cuclillas. Entonces agarró mi polla y comenzó a masturbarme rápidamente mientras me miraba con ojos de deseo. El orgasmo me vino casi sin avisar. El primer chorro salió disparado contra la puerta y el resto de mi semen deslizó por la mano de A. que me seguía mirando mientras yo me corría. Se levantó, me miró y me besó. “te lo has ganado” – dijo.
Nos colocamos la ropa y abrimos la puerta. No había nadie fuera. Salimos del baño de señoras como si nada hubiera pasado y seguimos tomando la cocacola tranquilamente. Nadie se había dado cuenta de nada, aunque el chico de la mesa que estaba junto a la salida del baño nos miraba con cara de saber lo que había pasado.... ¿nos habría oído?
Perseo - 13-07-2006 10:58:37 | Categoria:
Relatos y fantasías
Para Galilea en
http://damaplacer.bitacoras.com
Sentado en el sofá, levanto la cabeza y miro por la ventana. Todo está en calma, pero hay algo diferente en ese paisaje diario. Apenas sin esfuerzo me doy cuenta de lo que es: la ventana de enfrente está abierta, y de ella cuelga una toalla de playa. Me centro en el estampado de la toalla. Es de las Súper Nenas. “Seguro que han venido de vacaciones” - pienso – “y seguro que son de.....”..... Mientras mi mente se distraía intentando deducir de dónde provenían los turistas afincados en aquella vivienda, de repente la cortina se movió bruscamente como si de un fantasma se tratara. Era una corriente de aire. Alguien había abierto la puerta de aquella habitación. Al poco rato, la cortina detuvo sus movimientos y volvió a su sitio. Entonces descubrí que en la habitación había una chica joven y delgada. Vestía una camiseta de tirantes y un pantalón vaquero de esos que van cortados a la altura de las ingles. En su cabeza, llevaba una gorra de color rojo. Se movía rápidamente, abriendo y cerrando los cajones como si estuviera buscando algo. Me agazapé un poco para que no pudiera verme. De pronto, la cortina se movió de nuevo. (Otro fantasma). Cuando todo volvió a la normalidad, un hombre había irrumpido en la habitación. Estaba quieto, de pie, con el pecho descubierto, mirando como la joven seguía buscando algo en los cajones....
Aquella escena se prolongó apenas un minuto, cuando de repente, para mi sorpresa, la chica cogió una pequeña caja y de ella sacó un consolador. El hombre alargó la mano, ella se lo entregó y tras un movimiento fantasmagórico de la cortina, él desapareció de la habitación. La joven se quedó en la cama llorando unos instantes. De pronto, se levantó, se acercó a la puerta para poner el pestillo y volvió a la cama. Semitumbada con la cabeza y la mitad de la espalda apoyada sobre el cabecero de la cama, comenzó a recorrer su cuerpo con las manos, las cuales se introducían por los huecos de la camiseta de tirantes para poder acariciar sus pechos. Las manos fueron bajando hasta los muslos, que fueron acariciados por las yemas de los dedos de la joven. Se puso en pie, y se quitó la camiseta. Sus pechos quedaron al descubierto y yo noté un leve palpitar en mi polla. A continuación se desabrochó el pantaloncito y lo dejó caer a sus pies. Volvió a la cama. Se puso de rodillas. Sus manos se dirigieron a la entrepierna. La joven comenzó a realizar movimientos de cadera muy sensuales mientras echaba la cabeza hacia atrás. Aquello estaba siendo muy erótico, y sentí la necesidad de masturbarme. Tiré del cordoncito que anudaba mi bañador y metí la mano dentro para cogerme la polla. A pesar de estar muy excitado, comencé a masturbarme lentamente. No sabía cuánto tiempo podía durar aquel espectáculo. Sólo deseaba que se alargara, al menos, un poco más. Mientras la joven continuaba con sus movimientos, yo imaginaba que estaba allí con ella en aquella habitación y que podía oírla gemir, que podía oler su sexo... De pronto, se estremeció y cayó en la cama boca abajo. Las manos seguían debajo de ella. Observé cómo los bruscos movimientos anteriores se iban transformando en leves espasmos que le hacían levantar el culo lentamente, como si de calambres se tratara hasta quedar totalmente inmóvil en la cama. Mi orgasmo no tardó mucho más en llegar. Fue breve pero muy intenso. Levanté la cabeza y vi que la mujer seguía tumbada en la cama. Me giré para coger un trozo de papel que tenía en el cajón de la mesilla de noche. Me limpié un poco y volví a la silla para seguir contemplando lo que pasaba en aquella habitación....
.... pero cual fue mi sorpresa cuando vi que aquella ventana, a través de la que hacía un momento se podía contemplar a una joven desnuda en una cama, ahora estaba cerrada, con la persiana bajada, y sin la toalla de las Súper Nenas.....
.......... (será cosa de fantasmas....)
Perseo - 06-06-2006 10:38:46 | Categoria:
Flashes de mi mente
Siempre digo que prefiero arrepentirme de hacer algo que de no hacerlo
....... pero en este caso, no he sido fiel a mis principios....
(qué rico hubiera sido tomar ese café contigo.....)
Perseo - 24-05-2006 19:10:23 | Categoria:
Flashes de mi mente
Teniendo en cuenta que soy una persona con la mente muy calenturienta, poco o nada debe extrañar que últimamente me sienta un poco más salido de lo normal.... pero es que la precipitada llegada del verano nos ha pillado a todos un poco de sorpresa, incluso a mis hormonas !!
Las pobres han pasado de ver mujeres encamisadas con chaquetas o jerseys finos, a ver de repente las mismas mujeres con camisetas ajustadas, tops, y camisas finas medio transparentes... Y claro, mis pobres hormonas se extrañan y se alteran....
Si además a esto, le añadimos los topless en la playa, pues uno ya no sabe dónde meterse.... Mis pobres hormonas están revolucionadas, alteradas, piden una tregua....
... y es que, como decía, este verano nos ha pillado a todos por sorpresa, incluso a mis hormonas !!